miércoles, 12 de septiembre de 2012

Perú impulsa protección de conocimientos tradicionales y biodiversidad en Foro APEC



MINCETUR: Noticia No. 119 - 2012

Perú impulsa protección de conocimientos tradicionales y biodiversidad en Foro APEC
• Ministro Silva Martinot informó en el Foro Asia-Pacífico la creación de un Centro de Protección y Promoción de los Conocimientos Tradicionales y Recursos Genéticos en nuestro país.

Vladivostok (Rusia), 7 de setiembre 2012.-

Como parte de sus actividades en la Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), el ministro de Comercio Exterior y Turismo, José Luis Silva Martinot, asistió a la Reunión Anual Ministerial de APEC, realizada en Vladivostok (este de Rusia).
El ministro Silva Martinot precisó que durante la reunión se discutieron temas importantes como la seguridad alimentaria, la integración económica regional, la eficiencia de las cadenas logísticas de suministro y el fomento a la innovación en la región. Asimismo, se evaluaron los resultados logrados durante el año de trabajo en APEC y saludó los esfuerzos realizados en las actividades de cooperación y fortalecimiento de capacidades en temas comerciales y económicos.
De igual forma, resaltó la importancia del comercio internacional en la región, el apoyo al sistema multilateral del comercio y sobre todo la necesidad de fortalecer los mecanismos internos de protección a los conocimientos tradicionales y la biodiversidad.
En este sentido, el titular del MINCETUR dio a conocer a los 21 miembros del Foro APEC la creación de un Centro de Protección y Promoción de los Conocimientos Tradicionales y Recursos Genéticos en el Perú, con el apoyo de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI).
“Invitamos a las economías de la región, especialmente a aquellas clasificadas como megadiversas, a unirse en los esfuerzos de protección de la biodiversidad animal y vegetal para conservar así los recursos únicos con los que cuenta la región Asia-Pacífico”, dijo Silva Martinot.
También los convocó a participar activamente en las actividades que realice el Centro de Protección, que funcionará en Lima a principios de 2013, de manera que se fortalezcan los conocimientos y capacidades de los funcionarios del Foro en este fundamental tema.  “En el mundo hay 17 países megadiversos, de ellos 9 son miembros de APEC. A todos nos interesa la seguridad alimentaria, nuevas curas de enfermedades o evitar el calentamiento global, y la biodiversidad puede ofrecer muchas respuestas a ello”,  recalcó el ministro.

Como se sabe, el Perú es el único país con una Comisión contra la Biopiratería en el mundo y además ha logrado el reconocimiento de los conocimientos tradicionales en todos sus acuerdos comerciales.

viernes, 6 de julio de 2012

OMC - Lamy - Multilaterelismo


Lamy: “El multilateralismo se halla en una encrucijada”
OMC, 26 de junio de 2012

“El multilateralismo se halla en una encrucijada. O avanza basándose en valores comunes y una mayor cooperación, o asistiremos a un retroceso del multilateralismo del que saldremos perdiendo. Sin cooperación mundial en materia de finanzas, seguridad, comercio, medio ambiente y reducción de la pobreza, seguirá habiendo un peligro real de división, confrontación y guerra”, dijo el Director General, Pascal Lamy, en un discurso pronunciado el 26 de junio de 2012 en la Humboldt-Viadrina School of Governance, en Berlín. El Director General dijo lo siguiente:

Distinguidos invitados,
Señoras y señores:
Es motivo de gran satisfacción para mí esta oportunidad de tratar en la Escuela de Gobernanza Humboldt-Viadrina una cuestión fundamental para la gestión de la interdependencia en el mundo actual, a saber:  ¿está el multilateralismo en crisis?
Es una pregunta muy válida en relación con el medio ambiente y la sostenibilidad, como hemos visto recientemente en la Cumbre Rio+20, y es al mismo tiempo importante en lo que respecta al comercio y otras cuestiones económicas.  La Cumbre del G-20 reunida en Los Cabos (México) se centró precisamente en mejorar nuestra respuesta colectiva a las actuales perturbaciones económicas.  Es también una de las cuestiones fundamentales en la situación imperante en la Unión Europea.
No me cabe duda de que nuestro debate de hoy aportará ideas interesantes para nuestras próximas deliberaciones de este año.
Antes de ocuparme específicamente de los retos que afronta el multilateralismo en la actual arquitectura internacional, quiero describir brevemente el entorno económico en el que operamos.
Han pasado más de tres años desde el comienzo de la crisis de 2008-2009, y la economía mundial sigue muy frágil.  El crecimiento mundial se mantiene por debajo de su potencial.  Las proyecciones de la OMC indican que el crecimiento del comercio mundial seguirá perdiendo impulso este año y bajará del 5 por ciento que alcanzó en 2011 al 3,7 por ciento.  Los economistas de la OMC creen además que existe todavía el peligro de que esa situación empeore aún más.  El desempleo sigue estando a un nivel inaceptable en muchas de nuestras sociedades.  Es incluso posible que se pierdan muchos de los logros alcanzados en los últimos 10 años en la reducción de la pobreza.
El impacto de la crisis se siente no solo en los países desarrollados sino también en el mundo en desarrollo.  La contribución de los países emergentes y en desarrollo al crecimiento del comercio está disminuyendo.  Se prevé que la dinámica economía china crezca más lentamente en 2012.  En la India, el crecimiento se está desacelerando.  Están disminuyendo las exportaciones de muchos países pobres a sus principales mercados, la Unión Europea y los Estados Unidos.
El lento ritmo de la recuperación económica hace temer que un goteo constante de medidas comerciales restrictivas pueda socavar poco a poco los beneficios de la apertura del comercio.  Aunque hasta el momento la OMC ha evitado el nacionalismo económico en gran escala, tenemos que redoblar nuestra vigilancia en este frente.  La historia nos enseña que las presiones proteccionistas persistirán mientras las tasas de desempleo sigan siendo inaceptables.  Y la historia reciente nos enseña también que el proteccionismo no protege.  Dado que las exportaciones de un país son las importaciones de otro, el proteccionismo sólo conduciría una espiral descendente para todos:  los que pierden y los que dejan de ganar.
Aunque la crisis sigue siendo una amenaza, el mundo no ha permanecido estático.  Han surgido nuevos agentes económicos y nuevas modalidades comerciales que han cambiado profundamente la naturaleza del comercio y la interdependencia económica en general.  El mapa mundial de las emisiones de gases de efecto invernadero ha cambiado significativamente.  La internacionalización de los procesos de producción ha creado una mayor dependencia.
En los últimos 10 años, las economías en desarrollo y las economías emergentes han pasado de representar una tercera parte a la mitad del PIB mundial.  El valor del comercio Sur-Sur ha pasado del 10 al 40 por ciento del comercio total.  La participación de los países en desarrollo en las exportaciones mundiales ha pasado del 33 al 43 por ciento en los últimos 10 años, y las exportaciones de China han crecido a un asombroso ritmo de 20 por ciento anual.  En las inversiones extranjeras directas se observan cambios de composición similares.  Aunque en el último decenio las entradas de IED se han estancado a escala mundial, la participación de los países emergentes y los países en desarrollo ha aumentado de cerca del 20 por ciento a más del 50 por ciento.
La estructura del comercio mundial también está cambiando de forma rápida y profunda.  No hace aún mucho tiempo se decía que un producto estaba “fabricado en China”, o “fabricado en Alemania”.  Actualmente, con la expansión de las cadenas de valor mundiales, la mayoría de los productos se montan con insumos procedentes de muchos países.  En otras palabras, los productos están ahora “fabricados en el mundo”.  Con una tasa de crecimiento anual del 6 por ciento, el comercio de bienes intermedios constituye hoy cerca del 60 por ciento del comercio total de mercancías y ha pasado a ser el sector más dinámico del comercio internacional.  También es importante el hecho de que ese comercio tiene lugar en sectores de alta tecnología que generan empleos bien remunerados.
Es evidente que esa expansión de las cadenas de valor mundiales afecta a las políticas comerciales y a la política propiamente, y exige una nueva forma de explicar y concebir el comercio.  Si una parte considerable del comercio consiste en bienes intermedios, la importancia de que los países mantengan abiertos sus mercados es aún mayor.
Una consecuencia importante de la integración de las redes de producción es que las importaciones tienen la misma importancia que las exportaciones y que ambas contribuyen a la creación de empleo y al crecimiento.  El valor añadido a lo largo de las cadenas de producción mundiales nos obliga a reconsiderar la forma en que medimos el comercio y nos obliga también a reflexionar sobre la utilidad de interpretar, como se ha hecho tradicionalmente, las balanzas comerciales bilaterales, que en esta nueva estructura tienen mucha menos importancia, al menos para la adopción de políticas y medidas.
El mapa mundial de las emisiones de gases de efecto invernadero también ha cambiado, y ya no se parece en lo más mínimo al que existía.  Las emisiones del mundo en desarrollo están aumentando rápidamente, y se cree que las de China son iguales o incluso ya superiores a las de los Estados Unidos.  La Agencia Internacional de la Energía nos informa de que, aunque los países de la OCDE redujeran sus emisiones a cero, el mundo probablemente seguiría sin cumplir el objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 2 grados Celsius que la comunidad internacional está tratando de alcanzar.  En un mundo que cambia tan rápidamente, la cooperación internacional es esencial para hacer frente al cambio climático.
Lo mismo puede decirse de la cooperación macroeconómica.  Como las sucesivas reuniones del G-20 han demostrado, ya se trate de políticas monetarias, fiscales, de divisas, de lucha contra los paraísos fiscales o de regulación de las actividades financieras, para ir por el buen camino se requiere la cooperación de todo el mundo.
Sin embargo, aunque han surgido nuevas tendencias económicas y políticas, las normas que rigen el comercio internacional no han seguido el ritmo de esos cambios.  Vivimos en efecto en gran medida con las normas mundiales que se crearon en la década de 1990, que fue el último período de gobernanza mundial activa.
En 2001 los gobiernos iniciaron una nueva ronda de negociaciones comerciales multilaterales, reconociendo así la necesidad de que esas normas reflejaran mejor los rápidos cambios que estaban teniendo lugar en el comercio.  Al cabo de más de 10 años, pese a tenaces negociaciones, los Ministros admitieron el pasado mes de diciembre que la Ronda de Doha, en su configuración actual, está estancada.
Lo mismo puede decirse con respecto al cambio climático y, de manera más general, a la cooperación en cuestiones de sostenibilidad.  La Cumbre de Rio de 1992 marcó un punto álgido en la cooperación mundial al dar lugar a nuevas convenciones sobre el cambio climático, la biodiversidad y la desertificación.  Veinte años después, la familia de las Naciones Unidas reunida en Rio la semana pasada encontró difícil apuntar logros concretos en lo que algunos han llamado la Cumbre Rio+20.
Unos días antes, reconociendo la necesidad de confianza y seguridad de los mercados, la Cumbre del G-20 reunida en Los Cabos hizo esfuerzos decididos por enviar un mensaje común en forma de medidas concertadas para abordar los retos del crecimiento, la consolidación fiscal y la regulación financiera, entre otras cosas.  Pero lo más que puede decirse es que los progresos son lentos y que sigue siendo necesaria una mayor precisión, empezando por la zona euro.
De hecho, las dificultades que se observan en la UE son un reflejo de los problemas del sistema multilateral, porque Europa sigue siendo un microcosmos del mundo.  La gobernanza mundial -el marco jurídico e institucional para administrar una interdependencia y una interconexión mundiales cada vez mayores- se asienta, como el edificio de la Unión Europea, en un delicado equilibrio entre disciplinas, solidaridad y legitimidad.  Y aunque la profundidad de la integración es menor al nivel mundial, los mecanismos y la dinámica de ese equilibrio no son diferentes.
Permítanme poner dos ejemplos.  El primero se basa en mi propia experiencia en la Ronda de Doha de negociaciones comerciales;  el segundo guarda relación con las medidas multilaterales para abordar el cambio climático.
El GATT, que fue el antecesor de la OMC, se basó en el concepto del “trato especial y diferenciado” para los países en desarrollo.  En términos generales, ese concepto implicaba que los países desarrollados se comprometían a abrir sus mercados, pero no se esperaba de los países en desarrollo que lo hicieran en la misma medida.  Ese arreglo era reflejo del equilibrio entre disciplinas, solidaridad y legitimidad en el sistema multilateral de comercio anterior a la OMC.
Sin embargo, en los últimos años la tasa de crecimiento de algunos países en desarrollo ha producido un gran cambio en la economía mundial y ha desequilibrado el sistema de comercio.  Para algunos, las economías emergentes han alcanzado un nivel de desarrollo que justifica una mayor reciprocidad en las obligaciones, mientras que para otros la diferencia de ingresos con respecto a los países avanzados hace que la imposición de las mismas disciplinas resulte injusta.  La incapacidad de encontrar un nuevo equilibrio en el sistema multilateral de comercio ha hecho que sea hasta ahora imposible concluir la Ronda de Doha.
Al tratar de alcanzar un acuerdo sustantivo para una respuesta mundial al cambio climático se afrontan dificultades similares en muchos aspectos.  En la Declaración de Rio, suscrita en la Cumbre de la Tierra de 1992, se reconoció que, aunque todos los países tienen la responsabilidad de hacer frente al cambio climático, no todos han contribuido en la misma medida a causar el problema, ni cuentan con los mismos medios para combatirlo.
El principio de las “responsabilidades comunes pero diferenciadas” se introdujo en el Protocolo de Kyoto de 1997, por el que se establecieron compromisos específicos y vinculantes de reducción de las emisiones para los países desarrollados.  Los países en desarrollo no asumieron ningún compromiso vinculante.  El reto que afrontan actualmente los negociadores sobre el cambio climático es llegar a un acuerdo sobre una respuesta multilateral al cambio climático cuando expire el primer período de compromiso del Protocolo de Kyoto, en un mundo en que el crecimiento de los países en desarrollo ha superado al de los países desarrollados.
En los dos últimos años ha surgido una actitud preocupante en relación con el multilateralismo.  En marcado contraste con las exhortaciones a una coherencia mayor y más profunda de las normas internacionales que predominaron en los titulares al estallar la crisis financiera mundial en 2008, la cooperación internacional se ha visto reducida a una situación cada vez más precaria.
Los que observan con cinismo las relaciones internacionales dirían que, en los últimos 10 años, en el esfuerzo internacional por forjar acuerdos jurídicamente vinculantes no ha cesado de reducirse el umbral de expectativas, hasta el punto de que convenir en seguir hablando se considera un resultado satisfactorio.
Con arreglo a ese criterio, el hecho de que las conversaciones sobre el cambio climático celebradas el pasado año en Sudáfrica, la Octava Conferencia Ministerial de la OMC celebrada en Ginebra, la reciente Decimotercera Conferencia de la UNCTAD, la Cumbre del G-20 de México y la Cumbre de Rio+20 no acabaran en una agria disputa puede considerarse un importante logro para el multilateralismo.
A mi juicio, en esa actitud cínica no se tienen en cuenta las lecciones fundamentales sobre cooperación internacional que aprendimos en el siglo pasado, y se pasa por alto el hecho de que para la mayoría de los países, el aumento del multilateralismo y de la cooperación internacional sigue siendo la única forma sostenible de avanzar.
Es indudable que los cambios de los últimos años imponen una reconfiguración, un reexamen y un ajuste de la cooperación multilateral tal como la hemos conocido hasta ahora, incluso en la OMC.  La proliferación de diferentes coaliciones y grupos informales de países y de la sociedad civil, como el G-8+, el G-8+5, el G-20, el B-20 y el L-20, por nombrar sólo algunos, es síntoma de que las relaciones internacionales están actualmente en constante evolución.
Sin embargo, creo que la eficacia de esos grupos dependerá de que sean suficientemente representativos para hacer frente a los retos cada vez más complejos que tenemos ante nosotros.  No se puede construir una economía mundial estable sin incluir en el proceso de adopción de decisiones a todos los sectores interesados.  Es necesario ajustar la arquitectura de la gobernanza mundial, y asegurar que las instituciones internacionales que la representan sean más inclusivas y ágiles para lograr así una cooperación multilateral mejor y más coherente.
Creo por sobre todo que mientras la crisis siga afectando gravemente a los sistemas nacionales será muy difícil lograr un multilateralismo profundo.  De hecho, en un concierto internacional que sigue siendo westfaliano, un sistema multilateral sólido requiere ante todo sistemas nacionales sólidos, ya que la clave del consenso sigue residiendo en el interior del Estado nación.
En contra de lo que suele creerse, los acuerdos internacionales necesitan un fuerte impulso político en el seno de los países que los firman.  Requieren un firme liderazgo político porque dependen de la capacidad de asegurar la opinión pública nacional.  Se trata de fraguar soluciones que benefician a unos, pero perjudican a otros.  Y así seguirá siendo mientras la legitimidad de los sistemas nacionales sea débil en comparación con la de los sistemas nacionales.
Esta situación es peligrosa, porque existe el peligro de caer en un círculo vicioso:  para salir antes de la crisis es preciso un firme liderazgo que haga posible forjar los acuerdos de cooperación internacional necesarios.  Pero el descontento generado por las dificultades económicas y sociales merma la legitimidad de los gobiernos, y se reduce así la capacidad de actuar conjuntamente, lo que, a su vez, prolonga la crisis hasta caer en el síndrome de “demasiado poco y demasiado tarde”.  Esta es, en gran medida, la situación en que se encuentra actualmente Europa.
Creo que el multilateralismo se halla en una encrucijada.  O avanza basándose en valores comunes y una mayor cooperación, o asistiremos a un retroceso del multilateralismo del que saldremos perdiendo.  Sin cooperación mundial en materia de finanzas, seguridad, comercio, medio ambiente y reducción de la pobreza, seguirá habiendo un peligro real de división, confrontación y guerra.  No bastará con esperar a que lleguen tiempos mejores.  Ponernos de acuerdo en no hacer nada equivaldría simplemente a ponernos de acuerdo en aumentar nuestro sufrimiento.  Tenemos que ser más audaces para hacer frente juntos a peligros cada vez más graves.
Muchas gracias.



martes, 12 de junio de 2012

OMC - Lamy - Restricciones al comercio ya es “alarmante”.


OMC - Lamy - Restricciones al comercio ya es “alarmante”, dice Lamy a los Embajadores ante la OMC
7 de Junio de 2012

Por primera vez desde que la OMC comenzó a vigilar la reacción proteccionista a la crisis financiera en 2008, la magnitud de las restricciones del comercio es motivo de “gran preocupación”, dijo el Director General, Pascal Lamy, a los Jefes de las delegaciones ante la OMC en una reunión informal el 7 de junio de 2012. Asimismo, Lamy rindió informe sobre las últimas novedades en las negociaciones de la Ronda de Doha. El Director General dijo lo siguiente:

Desde la reunión de mayo del Consejo General, he celebrado consultas con los Miembros en varias ocasiones, en particular durante la reunión ministerial de la OCDE, en mis recientes visitas a Tailandia y China, donde asistí a la mesa redonda sobre la adhesión de los PMA y al Foro Mundial sobre Servicios, y esta semana en Kazán (Rusia), donde he celebrado varias consultas bilaterales en el marco de las reuniones de los Ministros de Comercio del APEC.
El mensaje central que se me ha transmitido es que, dado el brusco deterioro de las perspectivas económicas y comerciales mundiales, 2012 no puede ser un año perdido y que es importante avanzar en todo el espectro de actividades de la OMC
Quisiera referirme en primer lugar a la reciente publicación de nuestro informe de vigilancia sobre las medidas de comercio e inversión adoptadas en esta crisis, lo que solemos hacer antes de la reunión del G-20 [en México, 18–19 de junio de 2012]. En breve se les enviará a todos ustedes un informe de las medidas adoptadas por todos los Miembros.
Por primera vez desde 2008 este informe es alarmante.  En los últimos siete meses no ha dejado de aumentar el número de nuevas medidas que restringen o pueden restringir el comercio, algo todavía más grave si tenemos en cuenta la relativa lentitud con que se retiran las medidas existentes.
La acumulación de estas restricciones al comercio se ha convertido en motivo de gran preocupación.  Se estima que las medidas restrictivas aplicadas desde octubre de 2008, excluidas las que ya se han suprimido, abarcan casi el 3 por ciento del comercio mundial de mercancías y casi el 4 por ciento del comercio del G-20.
Esta situación viene a sumarse a los riesgos de empeoramiento de la economía mundial y a un contexto global actualmente volátil.
En una situación tan grave, es importante que redoblemos, de forma colectiva y con urgencia, nuestros esfuerzos por fortalecer la cooperación multilateral a fin de encontrar soluciones globales a las dificultades y los riesgos económicos actuales, y que evitemos situaciones que puedan causar más tensiones sobre el comercio y las inversiones.  Esto será parte del mensaje que transmitiré a los dirigentes en la próxima Cumbre del G-20 el 18 de junio.
Espero que todos los Miembros puedan cumplir el compromiso contraído por los Ministros en la Octava Conferencia Ministerial de mantener los mercados abiertos y resistir al proteccionismo en todas sus formas.  También tenemos que estar atentos y empezar a pensar en maneras creativas de aumentar nuestra transparencia multilateral y mejorar el examen por homólogos.  En consecuencia, insto a todos los Miembros a que participen en las consultas que emprenderá el Presidente del OEPC [Órgano de Examen de las Políticas Comerciales] para mejorar el examen por homólogos en la OMC de los informes de vigilancia elaborados por la Secretaría.
Otro mensaje que transmitiré en la próxima Cumbre del G-20 es la importancia de asegurar la disponibilidad y asequibilidad de la financiación del comercio.  El Grupo de Expertos sobre Financiación del Comercio así como los participantes en el taller sobre la Ayuda para el Comercio y la financiación del comercio que tuvo lugar el 15 de mayo hicieron hincapié en la importancia de que las instituciones multilaterales de desarrollo siguieran contribuyendo a la financiación del comercio, dada la dimensión de desarrollo de sus programas.  La persistencia de un déficit de financiación en el mercado para los países pobres exige una participación a largo plazo de los poderes públicos, sin la cual las medidas para luchar contra la crisis serían inútiles.  En cuanto a las cuestiones reglamentarias, había consenso en que sería útil continuar dialogando con el Comité de Basilea sobre los elementos del marco reglamentario de Basilea III.  Por último, sería conveniente que se alentara la recopilación de datos sobre la financiación del comercio por los sectores público y privadoEn la mesa redonda sobre la adhesión de los PMA que tuvo lugar la semana pasada en Beijing se insistió en la importancia de que las directrices sobre la adhesión de los PMA se completaran como muy tarde en julio.  Creo realmente que con ello aumentaría la confianza en la capacidad de los Miembros para atender las necesidades específicas de los PMA.  En esa mesa redonda también se concluyó el último acuerdo bilateral pendiente para la adhesión de Lao a la OMC.  Ahora hay que intensificar los esfuerzos por concluir las etapas que quedan para que Yemen se adhiera a la Organización.
En cuanto al PDD [las negociaciones del Programa de Doha para el Desarrollo] y la puesta en práctica de las conclusiones de la Octava Conferencia Ministerial, todos los Presidentes han estado consultando con los Miembros en sus respectivos ámbitos.  Me referiré ahora a aquéllos en que se han venido realizando trabajos técnicos desde nuestra última reunión.
Por lo que respecta a la facilitación del comercio, las negociaciones a nivel técnico avanzan de forma constructiva en consonancia con el programa de trabajo acordado en el Grupo de Negociación en enero.  Esta semana tenemos el último bloque de negociaciones dirigidas por los facilitadores, y varios funcionarios de las capitales se encuentran en la ciudad para celebrar consultas informales sobre partes del texto en las que a su juicio es posible hacer progresos que se presentarían después al Grupo de Negociación a través del proceso dirigido por los facilitadores.  A finales de este mes tendrá lugar otro bloque de negociaciones dirigidas por los facilitadores para preparar la próxima reunión del Grupo de Negociación, que se celebrará en julio, así como la 13ª revisión del proyecto de acuerdo.
Al mismo tiempo, se han hecho sugerencias sobre la posibilidad de poner en marcha otro programa de evaluación de las necesidades para los países en desarrollo y los PMA.  Es evidente que el Grupo de Negociación tendrá que reflexionar al respecto antes de adoptar una decisión, pero ello podría contribuir a introducir de manera concreta en la ecuación el elemento de los recursos necesarios para la aplicación, y podría también servir de base para lograr en el nuevo acuerdo la correspondencia, esencial entre las disposiciones sobre trato especial y diferenciado y los compromisos en materia de facilitación del comercio.
En resumen, se están realizando progresos, tal vez no tan rápidamente como algunos desearían pero, dado el carácter técnico de la labor y la importancia que todos los Miembros conceden al método inclusivo y de acumulación progresiva de las negociaciones, no hay atajos que podamos tomar.
En lo concerniente al trato especial y diferenciado, el Presidente del CCD (Comité de Comercio y Desarrollo) en Sesión Extraordinaria ha intensificado la labor y tiene la intención de celebrar semanalmente consultas informales durante las seis semanas que quedan hasta la pausa estival, centrándose en las tres esferas convenidas por la Octava Conferencia Ministerial: el mecanismo de vigilancia;  las 28 propuestas de Cancún relativas a acuerdos específicos;  y las 6 propuestas relativas a acuerdos específicos.  Esas consultas informales se complementarán con la celebración de reuniones de transparencia de participación abierta para hacer balance del trabajo realizado, una de ellas en julio.
Por lo que se refiere al examen del Entendimiento sobre Solución de Diferencias, la labor ha seguido avanzando, señal de que los Miembros valoran y comprenden la importancia de la solución de diferencias para el sistema.  Desde que, comenzó el año, el grupo de negociación ha celebrado cuatro semanas de negociaciones, incluida esta.  Como resultado, está a punto de finalizar la actual fase de los trabajos, y hay programada una nueva serie de reuniones para mediados de julio.  Como parte del trabajo en curso, un grupo de países en desarrollo ha presentado recientemente un documento conceptual sobre cuestiones que les interesan, lo que es un hecho positivo.
En cuanto a las demás cuestiones relacionadas con el PDD, el nivel de actividad ha sido, cuanto menos, más bajo.  Aunque, a mi juicio, centrar la atención en determinadas esferas relacionadas con el desarrollo está en consonancia con los resultados de la Octava Conferencia Ministerial, creo que ha llegado el momento de que los Miembros también dediquen cierta atención a las demás cuestiones, y espero que la reunión de hoy aclare en cierta medida cómo hacerlo.  Desde la Octava Conferencia Ministerial he oído hablar mucho de nuevas ideas y de nuevos enfoques.  Tal vez sea el momento de “pasar a la acción”.
Permítanme asimismo exponerles brevemente el mensaje que me propongo transmitir en la próxima Conferencia Río +20. Recalcaré, al igual que lo he hecho en el contexto de la seguridad alimentaria, que la apertura del comercio es parte de la solución a nuestras dificultades colectivas para lograr un desarrollo sostenible, y no parte del problema.  Naturalmente, en la reunión de julio del Consejo General informaré a los Miembros de los contactos que haya mantenido.
Antes de concluir, deseo señalar a su atención dos cuestiones presupuestarias.  La primera se refiere a los retrasos en el pago de las contribuciones de los Miembros al Fondo Fiduciario Global.  Aunque el nivel general de las promesas hechas hasta la fecha es satisfactorio, la capacidad de la OMC para planificar y aplicar adecuadamente el programa de asistencia técnica adoptado por los Miembros se ve negativamente afectada por los retrasos en el pago de las contribuciones efectivas.  Por consiguiente, quisiera instar a los Miembros a que hagan todo cuanto esté a su alcance para asegurarse de que la Secretaría reciba sus contribuciones cuanto antes.
Por último, en aras de la transparencia, deseo comunicarles que la Secretaría ha iniciado un examen horizontal de las mejoras que se podrían introducir en la esfera de la traducción, impresión y distribución de documentos, así como en la organización de las reuniones y la interpretación, a fin de lograr las economías presupuestarias acordadas con los Miembros a finales del año pasado.  Informaré al Consejo en su reunión de julio sobre los progresos que se hayan hecho en la aplicación de la Decisión.

jueves, 7 de junio de 2012

APRUEBAN LEY PARA QUE MINCETUR ADMINISTRE OFICINAS COMERCIALES DEL PERÚ EN EL EXTERIOR


En sesión del Pleno del Congreso
7 de Junio de 2012

APRUEBAN LEY PARA QUE MINCETUR ADMINISTRE OFICINAS COMERCIALES DEL PERÚ EN EL EXTERIOR

El Pleno del Congreso aprobó, por unanimidad, el proyecto de ley que otorga al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) la competencia de dictar y administrar las políticas de las oficinas comerciales del Perú en el exterior, así como de designar a los consejeros y agregados  económicos comerciales.

La norma modifica varios artículos de las leyes de organización y funciones del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo y del Ministerio de Relaciones Exteriores para precisar las competencias de ambos  portafolios en el funcionamiento de las oficinas comerciales, con el objeto de fomentar el desarrollo de las exportaciones, del turismo y la artesanía en términos de eficiencia y competitividad.

Se señala que la selección de los consejeros y agregados económicos comerciales se realizará por concurso público a cargo del MINCETUR, los cuales serán acreditados por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Se dispone que el Ministerio de Relaciones Exteriores trasferirá al MINCETUR las oficinas comerciales del Perú en el exterior, que incluye el personal, los recursos financieros y el acervo documentario en un plazo de 30 días.

Sustentaron la propuesta los presidentes de las comisiones de Relaciones Exteriores, Rogelio Canches Guzmán (NGP), y de Comercio Exterior, Luciana León Romero (CP). 

Intervinieron para plantear sus aportes los congresistas Luis Iberico Núñez (APGC), Luis Galarreta Velarde (APGC), Martín Belaunde Moreyra (SN), Carlos Bruce Montes de Oca (CP), Javier Velásquez Quesquén (CP), Yonhy Lescano Ancieta (AP), Martha Chávez Cossío (GPF), Mauricio Mulder Bedoya (CP), Johnny Cárdenas Cerrón (NGP), Rubén Condori Cusi (NGP) y Vicente Zeballos Salinas (SN).

La norma fue aprobada con 98 votos a favor y fue exonerada del trámite de la segunda votación.

SERVICIO DE NOTICIAS
OFICINA DE COMUNICACIONES DEL CONGRESO

martes, 5 de junio de 2012

OMC - Lamy - Proteccionismo


OMC - Lamy - Proteccionismo
30 de mayo de 2012

Lamy advierte sobre el proteccionismo

En un discurso pronunciado el 30 de mayo de 2012 en Bangkok ante la Cámara de Comercio de Tailandia, el Director General, Pascal Lamy, dijo lo siguiente: “El proteccionismo es como el colesterol: la lenta acumulación, desde 2008, de medidas restrictivas del comercio —que hoy en día abarcan casi el 3 por ciento del comercio mundial de mercancías y casi el 4 por ciento del comercio del G-20— puede provocar una obstrucción de las corrientes comerciales.” El Director General dijo lo siguiente:

Señoras y señores:

Es un verdadero placer estar hoy con ustedes y compartir algunas opiniones sobre el estado del comercio internacional y los desafíos a que hacen frente la economía mundial y la OMC.
Las empresas -grandes y pequeñas- son las que impulsan el comercio internacional y para ellas se forjan las normas de la OMC. Así pues, es importante que compartan con nosotros sus esperanzas, sus preocupaciones y las expectativas que ponen en la OMC.
Comenzaré presentándoles un panorama del comercio mundial. Toda una serie de conmociones posteriores a 2008 -la deuda de la crisis europea, la agitación en los países árabes, el terremoto y el tsunami en el Japón y, por supuesto, las inundaciones que sufrió este país a finales del año pasado- han causado una contracción del comercio en 2011, que ha registrado una tasa de crecimiento del 5 por ciento, en comparación con un promedio del 6 por ciento en los últimos 15 años. Las previsiones para 2012 son incluso más moderadas. Se prevé que el comercio mundial crezca más lentamente que en el pasado:  menos del 4 por ciento en volumen este año.
Esta desaceleración es consecuencia principalmente del lento crecimiento de las economías avanzadas, en particular de la zona euro, que ha tenido repercusiones para las exportaciones de las economías emergentes y en desarrollo, en las que la contribución del comercio al crecimiento también disminuye.
En estas circunstancias, cabría preguntarse: ¿cuál es el valor añadido del sistema multilateral de comercio? ¿Y cuál es el papel que la OMC debe desempeñar en un contexto tan difícil?
Al supervisar las normas por las que se rige el comercio internacional, la OMC garantiza la apertura, la transparencia y la previsibilidad que ustedes necesitan para realizar negocios a través de las fronteras. En una economía mundial cada vez más globalizada e interrelacionada, un sistema comercial mundial basado en normas les asegura un entorno estable para que puedan llevar a cabo sus actividades. La OMC es, en gran medida, una garantía contra sorpresas desagradables.
Existe un consenso generalizado de que el sistema multilateral de comercio ha demostrado su utilidad en el contexto de la crisis financiera mundial más reciente. Y no es la primera vez que lo hace. La crisis financiera asiática de 1997 también puso a prueba la solidez y la integridad de las normas de la OMC y brindó a los gobiernos de la región un apoyo muy necesario frente a las exigencias proteccionistas de poderosos grupos de presión nacionales. Dicho de otro modo, la OMC, gracias a su función de vigilancia y supervisión, ha logrado mantener a raya las peores presiones proteccionistas y ha ayudado a los gobiernos a mantener abiertos los mercados. Pero no es el momento de darse por satisfechos. La crisis sigue con nosotros. Con unas tasas de desempleo que siguen siendo elevadas, no podemos permitir el resurgimiento del proteccionismo, que causaría un deterioro aún más grave del entorno económico actual.
No obstante, hemos sido testigos recientemente de algunos fenómenos preocupantes que figurarán en el informe que la OMC publicará a fines de esta semana. Hay puntos sombríos y otros que relucen. Pero los puntos relucientes pierden su brillo y los sombríos son cada vez más oscuros.
Un punto reluciente en esta región es la normalización progresiva del comercio entre la India y el Pakistán que han fomentado los dirigentes de ambos países.
Los puntos sombríos son, lamentablemente, más numerosos: el renacer de la retórica proteccionista, las declaraciones a favor de políticas de sustitución de las importaciones, medidas administrativas más o menos transparentes, concesiones fiscales, subvenciones, preferencias nacionales en la contratación pública.
El proteccionismo es como el colesterol: la lenta acumulación de medidas restrictivas del comercio desde 2008 -que ya abarcan casi el 3 por ciento del comercio mundial de mercancías, y casi el 4 por ciento del comercio del G-20- puede dar lugar a la obstrucción de las corrientes comerciales.
El panorama comercial mundial también está cambiando y es muy diferente del que era hace tan solo 15 años. Han aparecido nuevos protagonistas en el escenario mundial, como China, la India, el Brasil, Indonesia y muchos más.
Las economías asiáticas han contribuido especialmente a este desplazamiento del punto de equilibrio y se han convertido en motores del crecimiento económico; China ha superado a Alemania en 2009 como principal exportador mundial de mercancías.
La aparición de nuevos protagonistas ha obrado un cambio en las pautas del comercio. En los últimos 10 años, la participación de los países en desarrollo en las exportaciones mundiales de mercancías ha aumentado considerablemente, en unos 10 puntos porcentuales. Con el descenso del crecimiento de la demanda en los países desarrollados, las empresas buscan con ahínco nuevas oportunidades en los países en desarrollo. Lo mismo puede afirmarse en el caso de Tailandia, país cuyas exportaciones a los países desarrollados han aumentado a un ritmo más lento en comparación con las destinadas a otros países asiáticos y cuyo principal destino de exportación es ahora China y ya no los Estados Unidos.
A medida que los países en desarrollo se integran más en el comercio internacional, la importancia del comercio Sur-Sur aumenta con rapidez: hoy día, más de la mitad del comercio de los países en desarrollo es Sur-Sur. Los países en desarrollo también son ya, cada vez más, destinos principales de las exportaciones de los países menos adelantados (PMA). Actualmente China es el primer destino para las exportaciones de los PMA, por delante de los Estados Unidos y la UE, y la propia Tailandia es el quinto destino de las exportaciones de productos de los PMA.
En la Conferencia Ministerial de la OMC celebrada en Hong Kong en 2005, los Ministros se comprometieron a integrar a los PMA en el sistema multilateral de comercio y convinieron en que los países desarrollados Miembros, y los países en desarrollo Miembros que estuvieran en condiciones de hacerlo, otorgaran acceso a los mercados libre de derechos y de contingentes a los productos originarios de los PMA. Habida cuenta de la ya elevada proporción del comercio entre su país y los PMA, deseo alentar a Tailandia a que ofrezca una apertura más amplia del mercado a este grupo de países a través de la aplicación voluntaria de un régimen libre de derechos y de contingentes. Ello beneficiaría indudablemente a los PMA, pero también beneficiaría a la economía tailandesa, ya que las empresas de su país podrían acceder a más recursos a precios más bajos y aumentar aún más su competitividad.
Esto me lleva a otro aspecto del panorama comercial en evolución: la expansión de las cadenas de producción integradas a nivel mundial. Y en ningún otro lugar es más evidente este fenómeno que en la región de Asia. La mayoría de las economías asiáticas han podido adaptarse rápidamente a una evolución de la estructura de la demanda que exige que las empresas busquen para distintas fases de sus procesos de producción los mercados más eficientes en relación con los costos. El alto grado de complementariedad entre las economías de esta región ha constituido una base ideal para la ascensión de lo que se ha venido a denominar “Asia Industrial”, donde piezas y componentes circulan por redes de producción transfronterizas antes de ser montadas y exportadas para el consumo final. Esto ha brindado oportunidades de mercado a países con una base de exportación estrecha. Los productos ya no están “Fabricados en China” o “Fabricados en el Japón”; ahora, cada vez más productos están “Fabricados en el Mundo”.
Las economías están cada vez más interconectadas a través de cadenas de valor mundiales, lo que se hizo patente durante las inundaciones que sufrió su país en noviembre de 2011. La catástrofe causó la muerte de centenares de personas y dañó gravemente la infraestructura y la producción de Tailandia, haciéndose sentir en su economía. Pero el efecto de las inundaciones también se hizo sentir a nivel mundial, con su impacto en las cadenas de producción de todo el mundo, especialmente en el caso de los discos duros y los componentes de automóviles.
La adición de valor que se produce a lo largo de las cadenas de valor integradas internacionalmente tiene una serie de consecuencias para el diseño de las políticas comerciales generales. Pero también afecta a las políticas comerciales específicas y exige que ajustemos nuestro concepto del comercio.
Hoy día, la competitividad de una empresa no depende solo de su propia productividad, sino también de la competitividad de sus proveedores y del acceso a servicios y a infraestructuras eficientes, lo que supone que la competitividad en la esfera de las mercancías está vinculada más estrechamente a la competitividad en el sector de los servicios. También significa que las importaciones cuentan tanto como las exportaciones, en contra del antiguo mercantilismo, según el cual “las exportaciones son buenas y las importaciones son malas”. En este contexto, es evidente que las medidas proteccionistas -de cualquier forma que se encubran- encierran el potencial de causar un perjuicio incluso más grave que en el pasado.
Por último, dado que una proporción considerable del comercio internacional se compone de bienes intermedios y servicios, es importante que los encargados de las políticas comerciales examinen las condiciones que facilitan el buen funcionamiento de las transacciones transfronterizas. Las medidas de facilitación del comercio que reducen los trámites y racionalizan los procedimientos aduaneros tienen un gran valor sistémico para el buen funcionamiento de las cadenas de valor regionales y mundiales. El transporte, la logística y la conectividad regional también son importantes.
Tailandia, que es una economía sumamente orientada al mercado, ha realizado extraordinarios progresos en esta esfera:  ha adoptado procedimientos de importación sin papel y tiene la intención de adoptar un servicio de ventanilla única. Tailandia también goza de una red de infraestructura sólida y participa en programas de conectividad más amplios en la región. Sin embargo, la eficiencia de los procedimientos aduaneros y de la infraestructura de sus interlocutores comerciales también es importante para la competitividad de sus empresas. Por eso, la cooperación multilateral es importante. Por eso, un acuerdo de la OMC sobre la facilitación del comercio beneficiará evidentemente a todos los Miembros de la OMC. Por eso, una empresa, grande o pequeña, se beneficiará de un acuerdo sobre facilitación del comercio en el marco de la OMC.
La expansión de las cadenas de valor mundiales se ha visto favorecida por otro fenómeno importante: los adelantos de las tecnologías de la información. A mediados de mayo, la OMC celebró el 15º aniversario del Acuerdo sobre Tecnología de la Información y reflexionó acerca de la forma en que la eliminación de los aranceles en el sector de la TI ha desempeñado un papel de vital importancia para estimular la innovación, proporcionar un acceso asequible a las tecnologías y contribuir al funcionamiento de otros sectores de la economía.
Con una cobertura del 97 por ciento del comercio mundial de productos de TI y 74 participantes, entre ellos Tailandia, el Acuerdo demuestra que la liberalización del comercio puede generar resultados beneficiosos para todos y servir de trampolín del crecimiento. Deseo elogiar a Tailandia por su participación activa en esta esfera y confío en que Tailandia apoye una nueva ampliación del Acuerdo sobre Tecnología de la Información.
Las nuevas tendencias del comercio internacional ponen de manifiesto que, pese a la desaceleración económica mundial, el comercio sigue siendo un sector vibrante que ofrece numerosas oportunidades de crecimiento, creación de empleo y reducción de la pobreza. Esas oportunidades están ahí, pero las empresas, especialmente las PYME, tienen dificultades para aprovecharlas. Por ello, la pregunta es cómo podemos ayudarlas. Parte de la respuesta se halla en la disponibilidad y asequibilidad de la financiación para el comercio. Como he dicho en diversas ocasiones, la financiación del comercio es el aceite que hace girar las ruedas del comercio mundial. Es una de las formas más seguras de financiación, y tiene la ventaja de promover directamente el desarrollo a través del comercio.
Lamentablemente, la crisis financiera ha tenido efectos desfavorables en la disponibilidad y el costo de la financiación del comercio, especialmente para las pequeñas empresas. Pese a la reaparición de la liquidez, el problema sigue siendo la aversión al riesgo. Es importante que se adopten medidas para facilitar el acceso de las PYME al crédito, de manera que puedan ser los motores del saneamiento económico. Para lograr progresos en esta esfera, dependemos mucho de la cooperación multilateral, en particular mediante la intervención de los bancos regionales de desarrollo -en esta región, el Banco Asiático de Desarrollo- y la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial, cuyas intervenciones para paliar las deficiencias del mercado en materia de financiación del comercio son dignas de elogio.
Por lo que atañe a la OMC, podemos contribuir también a la estabilidad económica actualizando el acervo de normas de la Organización. En 2001, los Miembros de la OMC iniciaron una ronda de negociaciones para revisar las normas de la OMC y lograr que reflejaran la realidad del comercio internacional. Hoy, pese a que las negociaciones se encuentran en un punto muerto, los Miembros siguen reconociendo la necesidad de un ímpetu renovado en la cooperación multilateral. Para encontrar un nuevo impulso, han decidido estudiar nuevos enfoques de negociación que puedan despejar el camino hacia los resultados, empezando por las esferas de negociación que pueden estar maduras para una conclusión temprana.
Aunque no formaba parte de las negociaciones de Doha, en diciembre de 2011 se realizó una contribución importante al comercio internacional, cuando un grupo de Miembros de la OMC llegó a un consenso para revisar el Acuerdo Plurilateral sobre Contratación Pública. El resultado de esta labor supondrá una competencia mayor y más transparente en los procesos de contratación pública de las 42 partes en el Acuerdo y considerables beneficios en cuanto a oportunidades de acceso a los mercados para las empresas, que se calculan en unos 100.000 millones de dólares al año. Al promover mejores disciplinas y más transparencia en la adjudicación de contratos públicos, el Acuerdo de la OMC aporta beneficios económicos y sistémicos importantes, ya que ayuda a asegurar la buena gobernanza y un uso más eficiente de los recursos públicos. También supone un estímulo económico por sus repercusiones en muchos sectores de la economía, incluidos los proveedores de infraestructura, transporte público y otros servicios públicos.
Es probable que la adhesión de nuevos Miembros al Acuerdo aumente los beneficios que el nuevo acuerdo puede aportar. Algunos países, entre ellos China, se encuentran actualmente en proceso de adhesión, y deseo aprovechar esta oportunidad para alentar a Tailandia a que pase a ser observador en el Comité de Contratación Pública a fin de familiarizarse con su labor y las oportunidades que el Acuerdo ofrece.
Los hechos que acabo de exponer, así como otras cuestiones que exigen ya la atención de la OMC ‑como el cambio climático, la seguridad alimentaria (incluida la delicada cuestión de las restricciones a la exportación de alimentos) y el comercio y la inversión- generan nuevos retos y nuevas oportunidades, no solo para la OMC, sino también para los agentes económicos de todo el mundo. Creo que es importante analizar y comprender mejor estas nuevas tendencias, Por esa razón, a principios de este año convoqué un “Grupo de Reflexión de la OMC sobre el Futuro del Comercio” para analizar los factores que impulsan el comercio de hoy y del futuro y reconsiderar lo que significa la apertura del comercio en el siglo XXI. La participación del sector empresarial aportará al Grupo la experiencia y la contribución práctica que solo los verdaderos comerciantes pueden proporcionar. Por este motivo, les ruego que me transmitan sus opiniones y que participen en la modelación y la orientación del sistema multilateral de comercio en el futuro.
Espero con interés oír sus opiniones sobre el comercio internacional y la OMC.
Gracias por su atención. 

martes, 29 de mayo de 2012

EXÁMENES DE LA POLÍTICAS COMERCIALES: URUGUAY


EXÁMENES DE LA POLÍTICAS COMERCIALES: URUGUAY
OMC 25 y 27 de abril de 2012
Observaciones formuladas por el Presidente a modo de conclusión

1. Este cuarto Examen de las Políticas Comerciales del Uruguay nos ha permitido conocer mejor la evolución reciente de sus políticas comerciales y de inversión, incluidas las áreas donde se han realizado importantes avances, así como aquellas en donde existe margen para mejorar.  Agradecemos la activa participación de la delegación del Uruguay, encabezada por el Embajador Álvaro Ons, Secretario Ejecutivo de la Comisión Interministerial para Asuntos de Comercio Exterior.  Damos asimismo las gracias al Embajador Francisco Pírez, Representante Permanente del Uruguay ante la OMC, así como al resto de la delegación uruguaya.  Nuestros debates también se han visto enriquecidos por las atinadas observaciones del ponente, el Embajador Francisco Lima, y por las numerosas intervenciones de los Miembros.  Las respuestas dadas por las autoridades del Uruguay a las preguntas presentadas previamente han sido sumamente apreciadas.

2. Los Miembros han felicitado al Uruguay por los extraordinarios resultados económicos logrados durante el período objeto de examen, que le han permitido duplicar el PIB per cápita y mejorar  significativamente los indicadores sociales, particularmente en materia de reducción de la pobreza y del desempleo.  También han destacado el hecho de que el Uruguay haya superado satisfactoriamente la reciente crisis económica mundial, sin recurrir a medidas proteccionistas. 

3. Se ha señalado que el robusto desempeño de la economía uruguaya ha sido apuntalado por una adecuada implementación de políticas macroeconómicas, incluyendo una profunda reforma tributaria y la consolidación de las finanzas públicas.  Asimismo, se ha observado que la acelerada expansión del comercio exterior del Uruguay, favorecido por una fuerte demanda mundial de materias primas, ha desempeñado un importante papel como propulsor del crecimiento económico durante el periodo examinado.  Si bien, algunos Miembros han sugerido la conveniencia para el Uruguay de continuar los esfuerzos de diversificación de la economía y la canasta de exportación.

4. Los Miembros han expresado su reconocimiento por la activa participación del Uruguay en la OMC y su compromiso con el fortalecimiento del sistema multilateral de comercio.  Al mismo tiempo, han reconocido sus esfuerzos por avanzar en el proceso de integración regional del MERCOSUR.

5. Los Miembros han elogiado el carácter abierto del régimen comercial y de inversión del Uruguay, evidenciado por la limitada utilización de restricciones en frontera y de medidas no arancelarias, y por el otorgamiento del trato nacional a los inversores extranjeros.  Asimismo, han acogido con satisfacción las reformas jurídicas e institucionales efectuadas por el Uruguay para apoyar el comercio y la inversión y mejorar su entorno de negocios, tales como la adopción de una nueva ley para promover la competencia y los avances realizados en materia de modernización aduanera y facilitación del comercio internacional. 

6. Al mismo tiempo, los Miembros han identificado ciertas áreas del régimen comercial uruguayo que podrían ser susceptibles de mejora y han instado al Uruguay a seguir avanzando en ese sentido.  Muchas de estas inquietudes han sido abordadas en las intervenciones del Embajador Ons.  Estas inquietudes se refieren principalmente a los siguientes aspectos:

En lo relativo a medidas no arancelarias, algunos Miembros han exhortado al Uruguay a que elimine las licencias no-automáticas a la importación sobre ciertos productos, y a que revise la forma en que aplica ciertos impuestos internos a las importaciones.  Al respecto, el Uruguay manifestó que se encuentra en proceso la revisión de los niveles de ciertos impuestos, como el Impuesto sobre el Valor Agregado, y que los impuestos se aplican por igual a productos nacionales e importados.  En lo relativo a las licencias no automáticas, el Uruguay manifestó que estas se aplican sólo a cuatro productos y por razones válidas y se conceden dentro de plazos breves.
En cuanto a los procedimientos aduaneros, se ha invitado al Uruguay a considerar la conveniencia de eliminar la tasa consular y la obligación de utilizar despachantes de aduana, así como a simplificar los requisitos de registro.  Me complace haber escuchado del Embajador Ons que la eliminación de la tasa consular es un objetivo prioritario de la política comercial, lo mismo que una reforma del papel de la aduana.
En la esfera de Reglamentos Técnicos, algunos Miembros han alentado al Uruguay a actualizar sus notificaciones a la OMC y a brindar mayor información sobre el procedimiento  de elaboración de normas.  El Uruguay se comprometió a hacer esfuerzos en este sentido.  Otros Miembros han instado al Uruguay a alinear las medidas sanitarias aplicadas a la carne bovina con las recomendaciones internacionales pertinentes.  Al respecto, el Uruguay manifestó que se está considerando la revisión en el marco del MERCOSUR.
En materia de exportaciones, se ha manifestado interés en conocer  los planes del Uruguay para desmantelar los subsidios a la exportación en el sector automotriz.  Además, varios Miembros han instado al Uruguay a que estudie la posibilidad de eliminar los impuestos a la exportación del cuero.  Al respecto, el Uruguay manifestó que por el momento no se contempla la eliminación de los impuestos a la exportación del cuero y que el desmantelamiento de los subsidios a la exportación en el sector automotriz se implementará de acuerdo a lo planeado.
En contratación pública, los Miembros han reconocido los avances realizados en los aspectos normativos e institucionales, aunque algunos han señalado que el Uruguay mantiene programas preferenciales para la industria nacional y requisitos de contenido local.  También se ha invitado al Uruguay a considerar la conveniencia de adherirse al Acuerdo Plurilateral revisado sobre Contratación Pública de la OMC.  Al respecto, el representante del Uruguay expresó que por el momento no lo está contemplando.
En materia de derechos de propiedad intelectual, algunos Miembros han instado al Uruguay a que continúe redoblando sus esfuerzos en el área de la observancia, y a que suscriba los tratados de la OMPI sobre patentes y marcas. 
En el área de servicios, algunos Miembros instaron al Uruguay a examinar la posibilidad de abrir el mercado de la telefonía fija a la competencia.  En materia de servicios financieros, se ha manifestado interés por la posibilidad de que el Uruguay autorizase a las compañías de seguros extranjeras el establecimiento de sucursales y oficinas de representación en su territorio.
7. Concluye así muy satisfactoriamente el cuarto Examen del Uruguay.  El carácter detallado de las preguntas presentadas y las atinadas intervenciones de los participantes en el debate demuestran el interés de los Miembros en las políticas y prácticas comerciales del Uruguay.  Agradezco una vez más a la delegación del Uruguay, al ponente y a los Miembros por su contribución a este Examen tan esclarecedor.


jueves, 24 de mayo de 2012

La importancia de un TLC entre Perú y China


La importancia de un TLC entre Perú y China

Universidad Católica del Perú - PUNTO EDU
24 de mayo del 2012 

Se proyecta que para el 2050 China se convertirá en la primera potencia mundial. Si el siglo XX se presentó como la consolidación de Estados Unidos como líder de las movidas económicas en el mundo, el gigante asiático parece destinado a convertirse en su seguidor este nuevo siglo. Pensado en esto, el Perú firmó hace un par de años un Tratado de Libre Comercio (TLC) con este país. ¿Qué beneficios nos trae este convenio? El economista Edgar Vásquez, especialista en comercio internacional y negociaciones comerciales, explica los beneficios que este tratado conlleva.

Vásquez, Jefe Negociador para el Acuerdo de Asociación Transpacífico, se presentará hoy a las 8 p.m. en la Conferencia: Situación actual de la relación comercial entre Perú y China, organizada por el Instituto Confucio. La cita es en el anfiteatro Monseñor José Dammert Bellido. Ingreso libre.

El Perú como punto estratégico

Lima fue fundada como la capital del Virreinato por ser un punto central en el comercio, sobre todo por contar con un puerto que, más medio milenio después, vuelve a tomar protagonismo. En palabras del economista Vásquez, “el año pasado el puerto del Callao se ha transformado en el puerto más importante de Sudamérica en términos de volumen de carga. Las líneas navieras están usando al Callao como punto de ingreso y a partir de ahí con rutas menores empezar a llegar la resto de países de Sudamérica. Igual el aeropuerto de Lima es el mejor de Sudamérica por cuatro años, entonces el Perú tiene una ubicación estratégica importante con miras hacia el Asia”.

Igual nivel de competencia

Al firmar un TLC los beneficios van más allá de la reducción de los impuestos. Estos tratados nos ponen en el mapa macroeconómico del mundo y nos obliga a mejorar en ciertos aspectos para poder estar a la altura y mantenernos en el comercio internacional. “Es una manera de ponernos a nivel o en mejor posición para competir, porque si no tenemos las mismas reglas de juego que el competidor, este está en una mejor posición estratégica para competir. Más allá de esto, es importante tener un TLC con China para emparejar las condiciones de competencia para los productos y servicios peruanos en el mercado chino”.

Mejora de servicios

Pero para estar a la altura de los mercados con los que negociamos, no solo debemos poner los productos al alcance de los demás, sino que la mejora en aspectos que optimicen la exportación se convierte en un tema más que necesario. Un ejemplo citado por Edgar Vásquez: “La más clara es a través de la eliminación de los aranceles en el mercado chino. Eso es lo más notorio, pero en torno a ello hay una serie de disciplinas en materia de medidas sanitarias y fitosanitarias; es decir, los países ponen este tipo de medidas que muchas veces restringen el comercio y la idea es que a través de estas medidas poder facilitar el comercio”.

Las mype y el idioma

Las exportaciones hacia China han llegado a los 8 mil millones de dólares, cifra significativa, pero que no nos pone aún a la altura de otros países que también intercambian mercadería y servicios con el país del dragón. Acá entra a tallar un problema que nos distancia y que se hace necesario mejorar, sobre todo entre los medianos y pequeños empresarios: el idioma. “En las grandes empresas no hay mayor problema porque tiene gerentes que dominan el idioma inglés en ambos países y es con ellos que se hace el negocio o tienen el dinero para pagar un traductor. Pero los medianos y pequeños empresarios tienen que lidiar con esos problemas, lo que no les permite poder llegar con mayor fuerza a este mercado”. Ahora que China se proyecta como la próxima gran potencia mundial, el aprendizaje del idioma chino parece convertirse en una urgente necesidad.

Relación directamente proporcional: Exportación/Crecimiento

El amplio mercado chino demanda grandes cantidades de productos. Esta demanda ha resultado beneficiosa para nuestro país, pues el crecimiento de nuestra economía se ha visto respaldado por los niveles de exportación que hemos tenido hacia ese país. “Si la exportación a China se mantiene en esa línea, lo más seguro es que el crecimiento del Perú continúe también en la línea de crecimiento por encima del 25%. Estuvimos en 31% y 28% y la tendencia parece seguir ese curso”.

El futuro del TLC

No solo China, también otros países están relacionándose mejor con nosotros. “Ya hemos tenido doce reuniones y hemos podido emparejar muchos puntos que beneficie al bloque”, afirma. A su vez, otros tratados como los de Corea del Sur y Japón están en sus primeros meses, por lo que el tiempo para evaluar su repercusión es corto, aunque, dados los antecedentes con China, estos otros tratados y demás acuerdos parecen andar en el camino correcto hacia una mejor relación comercial entre nuestro país y el continente asiático.

lunes, 21 de mayo de 2012

El FMI y la Organización Mundial del Comercio


El FMI y la Organización Mundial del Comercio

24 de septiembre de 2010