Fracaso en Doha:
los subsidios agrícolas seguirán
La primera. Lima, 05 de Agosto del
2008
Por: Manuel Dammer
Después de siete años la ronda de Doha
ha fracasado en su intento de avanzar en la liberalización del comercio
agrícola y los bienes industriales. La lúcida y perseverante diplomacia brasileña
–de alianzas múltiples y presión por el máximo cambio posible– estuvo a punto
de lograr un acuerdo que avanzaba en el reequilibrio de las ganancias y
pérdidas en el comercio mundial. Se hubiese equilibrado, también, el TLC del Perú
con los Estados Unidos.
Al 29 de julio se habían acordado 18
de los 20 temas de la agenda negociadora. Entre ellos el quid pro quo entre los
países desarrollados y los en desarrollo: EE.UU. y la Unión Europea aceptaron reducir
en 70% y 80%, respectivamente, los subsidios a sus productores agrícolas. Para Washington
significaba bajar el tope de sus subsidios de 17,000 millones dólares a 14,500.
En contrapartida, los países emergentes (China, India, Brasil) se comprometían
a rebajar sus aranceles de productos industriales en un 23%. El “acuerdo
imposible” buscado desde el 2001 se había logrado. Para el Brasil significaba
aumentar anualmente sus exportaciones agrícolas en aproximadamente 3,200
millones de dólares agrícolas. La fórmula aunque no en topes maximalistas
beneficiaba a todos los países en desarrollo, especialmente a los más pobres,
pues se habían acordado tratos preferenciales no desdeñables.
En ese escenario irrumpió la crisis
e inflación alimentaria. Muchos países en desarrollo han aprendido o ratificado
que la seguridad alimentaria obliga a proteger a sus pequeños agricultores de
masivas importaciones de alimentos. Su preocupación encajaba con la discusión
del mecanismo de salvaguardia especial. Técnicamente una cláusula de protección
que permitiría a los países en desarrollo aumentar los aranceles si sus
importaciones agrícolas crecen mucho. Sobre la cláusula había acuerdo. El
problema era fijar el detonador de su aplicación. Los emergentes planteaban
fuera el 10% de aumento en las importaciones. EE.UU y la Unión Europea exigieron un 40%.
Pascal Lamy, director general de la
OMC como última carta planteó el 30%. No fue aceptado por los
Estados Unidos ni por China e India. La ronda colapsó el mismo 29 de julio.
Para Fred Bergsten, director del Instituto
Peterson, se trata del inicio de una nueva era de proteccionismo. Sin ir tan
lejos, lo cierto es que cada vez son más los países desarrollados o en
desarrollo que no quieren liberalización agrícola sin seguridad alimentaria.
Al Perú, que no estuvo entre los 7
países que negociaron en primera línea ni entre los 36 que lo hicieron en la
retaguardia, el fracaso de Doha lo afecta seriamente. El TLC que excluyó normas
sobre la reducción de las subvenciones agrícolas estadounidenses, seguirá
siendo liberalización agrícola para el Perú y proteccionismo agrícola para los Estados
Unidos. La inflación alimentaria despeja su camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario